{"id":10202,"date":"2020-10-03T23:39:02","date_gmt":"2020-10-03T23:39:02","guid":{"rendered":"https:\/\/capazmente.com\/investigacion\/?p=10202"},"modified":"2020-10-03T23:39:02","modified_gmt":"2020-10-03T23:39:02","slug":"ubeelil-tunajil-xook-el-recorrido-de-las-mujeres-mayas-yucatecas-hacia-la-escuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciesas.edu.mx\/investigacion\/articulo\/ubeelil-tunajil-xook-el-recorrido-de-las-mujeres-mayas-yucatecas-hacia-la-escuela\/","title":{"rendered":"Ubeelil tunajil xook. El recorrido de las mujeres mayas yucatecas hacia la escuela"},"content":{"rendered":"<div id=\"una-columna\" style=\"max-width: 650px; margin: 0 auto; text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Olivier Le Guen CIESAS Ciudad de M\u00e9xico<\/em><\/p>\n<p>Cuando empec\u00e9 mis trabajos de campo en el pueblo de K\u2019o\u2019opch\u2019e\u2019en, Quintana Roo, en 2002, todos los ni\u00f1os del pueblo asist\u00edan a la escuela. En ese momento, el pueblo contaba con tres escuelas de diferentes niveles: el k\u00ednder, la primaria y un telebachillerato. Mientras m\u00e1s avanzado era el grado de estudio, iba disminuyendo la cantidad de ni\u00f1as y j\u00f3venes. La opci\u00f3n para continuar en la secundaria era (y sigue siendo) tener que trasladarse diariamente al pueblo m\u00e1s grande x Ja\u2019asil, ubicado a una distancia de 12 kil\u00f3metros aproximadamente. Por esta raz\u00f3n, muy pocos ni\u00f1os perseveran en sus estudios, aunado a que las \u00fanicas oportunidades a las que pod\u00edan acceder eran un tipo de educaci\u00f3n t\u00e9cnica, relacionada con la administraci\u00f3n, o bien, directamente involucrada con la industria del turismo o trabajar como alba\u00f1il en otros emplazamientos fuera del pueblo. La gran mayor\u00eda de los que optaban por estas opciones eran muchachos. En 2004, cuando una compa\u00f1era de estudio vino a visitarme en el pueblo y empez\u00f3 a presumir que ella tambi\u00e9n era doctorante en la Universidad de Par\u00eds, su comentario fue recibido con miradas amables pero confundidas, ya que nadie sab\u00eda qu\u00e9 era la universidad. En 2020, durante mi \u00faltimo trabajo de campo, estuve supervisando a tres alumnos que son hablantes nativos de maya yucateco, de los cuales dos de ellos son mujeres. Asimismo, una de las vecinas del pueblo (en este caso Chi\u2019kaan) est\u00e1 estudiando en M\u00e9rida para ser maestra biling\u00fce maya-espa\u00f1ol. Por lo tanto, en s\u00f3lo unos 15 a\u00f1os, las oportunidades para acceder a los estudios m\u00e1s avanzados han cambiado dr\u00e1sticamente para las mujeres en distintos poblados de la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, y he podido ser testigo de la din\u00e1mica social que \u00e9stos conllevan.<br \/>\nEn este art\u00edculo quisiera describir un poco del recorrido de las mujeres mayas en el sistema escolar y las dificultades que han tenido que superar. Con respecto a este tema ser\u00eda muy f\u00e1cil tomar un enfoque indigenista o paternalista que contemple a las mujeres o a los grupos ind\u00edgenas en general como v\u00edctimas de una imposici\u00f3n centralista. Si bien considero, como antrop\u00f3logo, que el sistema escolar ha acelerado el cambio cultural, mi prop\u00f3sito en este trabajo ser\u00e1 m\u00e1s bien tratar de vincular c\u00f3mo la vida escolar fue integrada en la cotidianidad de los mayas yucatecos a partir de su propia cosmovisi\u00f3n e intereses, y c\u00f3mo, simult\u00e1neamente, la escuela ha modificado sustantivamente las prioridades de opciones de diferentes ocupaciones y el futuro de las nuevas generaciones.<br \/>\nMis datos son producto de una etnograf\u00eda participante conducida en Quintana Roo (en la zona maya) desde 2002, as\u00ed como de mi experiencia m\u00e1s reciente en varios pueblos mayas del estado de Yucat\u00e1n. Asimismo, en 2016 entrevist\u00e9 a tres muchachas y un muchacho de posgrado para que me compartiesen sus experiencias con los estudios. Durante varios a\u00f1os he sido tambi\u00e9n asesor de estudiantes ind\u00edgenas mayas yucatecos dentro y fuera de mis proyectos de investigaci\u00f3n.<br \/>\nLa escuela llega a Quintana Roo alrededor de 1930, despu\u00e9s de la Guerra de Castas.<sup><a id=\"post-10202-footnote-ref-1\" href=\"#post-10202-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup> Los primeros que accedieron a la educaci\u00f3n fueron los hombres (Pacheco Cruz, 1934), aun cuando lo hicieron de forma poco constante. Terminar la escuela primaria fue por mucho tiempo el grado m\u00e1s alto que pod\u00edan lograr, ya que no exist\u00edan escuelas secundarias cercanas. Estudiar m\u00e1s requer\u00eda trasladarse a la ciudad, muchas veces en un internado (los cuales eran muy costosos para la familia tanto en t\u00e9rminos de dinero como de fuerza de trabajo). Por muchos a\u00f1os no se consideraba, por parte de los padres, que trajese ning\u00fan beneficio para las mujeres o su familia asistir a la escuela. M\u00e1s tarde, en los a\u00f1os 1980, ya una gran mayor\u00eda de las j\u00f3venes asist\u00edan a la escuela, y terminaban, por lo general, \u00fanicamente su primaria. Es decir, que ten\u00edan bases muy fr\u00e1giles en conocimiento sobre escritura y matem\u00e1ticas y aprend\u00edan muy poco espa\u00f1ol. El cambio a una escolarizaci\u00f3n m\u00e1s avanzada ocurri\u00f3 en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, y en la actualidad una gran mayor\u00eda de las muchachas entran a la secundaria y logran terminarla. M\u00e1s a\u00fan, muchos j\u00f3venes han podido entrar y terminar la universidad.<br \/>\nPara los mayas, la relaci\u00f3n entre su cultura, los roles de g\u00e9nero y el sistema escolar no es sencilla. A continuaci\u00f3n, consideramos varios factores que determinan y afectan esta din\u00e1mica.<br \/>\nEn primer lugar, est\u00e1n los idiomas y los espacios ling\u00fc\u00edsticos, ya que la lengua de uso en los pueblos mayas yucatecos es el maya. Sin embargo, en la escuela, el manejo de la lengua espa\u00f1ola es un requisito indispensable porque las clases se imparten en este idioma. Salvo en el caso de algunas escuelas biling\u00fces maya-espa\u00f1ol, en las cuales los profesores que trabajan en las comunidades ind\u00edgenas de la pen\u00ednsula, y en especial las de la zona maya, no hablan maya. Dado que los profesores se encuentran en una posici\u00f3n de poder, y aunadas las razones de prestigio socioling\u00fc\u00edstico, el espa\u00f1ol es la lengua que se maneja en la mayor\u00eda de las interacciones dentro de las escuelas y casi exclusivamente dentro del aula. Parad\u00f3jicamente, la lengua espa\u00f1ola nunca se ense\u00f1a formalmente en la escuela, aunque constituye para los hablantes de maya una segunda lengua o una lengua extranjera obligatoria. Los ni\u00f1os tienen entonces que saber espa\u00f1ol de antemano o bien tratar de aprender \u2018sobre la marcha\u2019. A consecuencia de esta situaci\u00f3n, los padres de familia toman la obligaci\u00f3n de llenar este vac\u00edo ling\u00fc\u00edstico en la casa. Por lo tanto, en la actualidad, son los padres quienes tratan de ense\u00f1ar el castellano a sus ni\u00f1os lo m\u00e1s temprano posible, es decir, como idioma materno, este hecho pone en gran peligro la transmisi\u00f3n del idioma maya. Es de recalcar que, tanto para los padres como para los hijos, la forma de ense\u00f1anza-aprendizaje del espa\u00f1ol que ha sido m\u00e1s eficiente se da a trav\u00e9s de los medios modernos de comunicaci\u00f3n, en especial la televisi\u00f3n (con sus telenovelas diarias), la radio y ahora el internet.<br \/>\nPor ejemplo, en En <em>K\u2019o\u2019opch\u2019e\u2019en<\/em>, el k\u00ednder no es biling\u00fce, pero los profesores son hablantes nativos del maya. Varios d\u00edas de observaci\u00f3n y de grabaciones de videos revelaron que la ense\u00f1anza se hace en espa\u00f1ol y en maya: la maestra produce las oraciones en espa\u00f1ol y despu\u00e9s las va repitiendo, traduci\u00e9ndolas en maya. En los grados superiores, primaria o secundaria, la mayor\u00eda de los maestros no son ind\u00edgenas, viven en la ciudad y no emplean, para nada, la lengua maya; las clases se imparten \u00fanicamente en espa\u00f1ol. Los alumnos que no manejan el castellano con fluidez tienen un mayor riesgo de no lograr resultados positivos.<br \/>\nComo han apuntado varios investigadores, el espacio de <strong>la escuela condiciona las<\/strong> <strong>interacciones<\/strong> entre profesores y alumnos que contrastan directamente con las que se dan en la comunidad. Tradicionalmente, las relaciones de parentesco son las que rigen las relaciones sociales, pero el sistema escolar organizado por edad, ha conformado nuevas formas de interacciones que conocemos como \u201ccultura de pares\u201d <em>(peer culture)<\/em> (Corsaro y Eder, 1990; Kyratzis, 2004). Estos nuevos grupos de pares se reflejan tambi\u00e9n al nivel ling\u00fc\u00edstico, y algunas muchachas de <em>K\u2019o\u2019opch\u2019e\u2019en <\/em>socializadas s\u00f3lo en espa\u00f1ol y que no son familiares, empezaron a reunirse en la cancha deportiva del pueblo para seguir hablando espa\u00f1ol, cuando los dem\u00e1s alumnos tienden a hablar maya al salir del aula.<br \/>\nLa divisi\u00f3n del trabajo, basada en las diferencias de g\u00e9nero, es una raz\u00f3n principal por la cual las mujeres no han entrado tanto como los hombres en el sistema escolar. Tradicionalmente, los hombres van a la milpa durante el d\u00eda, o a veces durante varios d\u00edas y regresan con los alimentos brutos a la casa. Es la labor de las mujeres procesarlos y prepararlos. Adem\u00e1s, la mujer maya se ocupa del solar, de los ni\u00f1os y de los animales dom\u00e9sticos (Le Guen en prep.). Esta din\u00e1mica hizo que el hombre siempre estuviera vinculado con \u201cel exterior\u201d y la mujer m\u00e1s sedentaria dentro del espacio del solar. Esto repercuti\u00f3 en los procesos de modernizaci\u00f3n y de cambio cultural. Cuando se abrieron oportunidades laborales nuevas fuera del pueblo, los hombres, siguiendo la l\u00f3gica cultural, fueron los que salieron: a recoger chicle a finales del siglo xix y en los siglos xx y xxi con la alba\u00f1ear\u00eda, los estudios, etc. (Gaskins 2003). Por lo tanto, seguir estudiando para las mujeres, sobre todo fuera del pueblo, ha sido un camino lleno de obst\u00e1culos.<br \/>\nEl primero fue simplemente esto, no seguir el proceso de <em>desarrollo tradicional de cuidar el espacio del solar<\/em>. Ir a la escuela implica que nadie estar\u00e1 para cuidar la casa, preparar los alimentos, cuidar a los ni\u00f1os y ense\u00f1arles valores culturales y la lengua ind\u00edgena (o \u201clengua materna\u201d). Si bien se ha recurrido a los abuelos, gracias a que los mayas viven tradicionalmente en grupo familiares extendidos (Hill y Hill, 1986), aunque el avance de la neolocalizaci\u00f3n ha creado m\u00e1s familias limitadas a padres e hijos.<br \/>\nOtro obst\u00e1culo fue la creaci\u00f3n de <em>nuevos espacios de encuentro<\/em> no controlados por lo padres. Tradicionalmente, las parejas se conocen y se forman a lo largo de los a\u00f1os o dentro de eventos como las fiestas tradicionales con sus bailes. Si bien no es raro que las ni\u00f1as \u201cse escapen con el novio\u201d <em>(kup\u00fauts\u2019ul)<\/em>, siempre hubo cierta vigilancia de parte de la familia. En la escuela, las muchachas est\u00e1n en contacto con j\u00f3venes, a veces desconocidos (porque vienen de otros pueblos, por ejemplo) y no se conoce casi nada de las interacciones que tienen. Esto ha fomentado la reuni\u00f3n de novios o enamorados sin compromiso. El uso del celular y del internet fueron herramientas que amplificaron este fen\u00f3meno. La consecuencia de esta situaci\u00f3n fue que las mujeres no se encontraban dentro de una red social para controlar el proceso de noviazgo y, a manera de consecuencia, las relaciones \u00edntimas. El resultado, bien conocido en M\u00e9xico, fue la multiplicaci\u00f3n de muchachas embarazadas y madres solteras.<br \/>\nEl siguiente punto se relaciona directamente con el anterior y es la <em>percepci\u00f3n del riesgo de parte de los padres <\/em>respecto a permitir que su hija estudie. Muchos de los pap\u00e1s con quienes he hablado a lo largo de los a\u00f1os comentan su preocupaci\u00f3n en t\u00e9rminos de inversi\u00f3n. Dejar a su ni\u00f1a estudiar puede tener dos consecuencias (que los pap\u00e1s lo tomen como una apuesta). Por un lado, la hija puede terminar los estudios y lograr tener un trabajo remunerado y, por lo tanto, subir en la escala social, lo cual es la meta tanto de los padres como de las hijas. Por otro lado, puede ser un fracaso, muchos padres comentan que \u201cse pag\u00f3 la escuela para nada\u201d (la escuela es cara y el transporte y la comida son gastos significativos) como en t\u00e9rminos de fuerza de trabajo; no hubo nadie durante a\u00f1os para ayudar en la casa. Si la ni\u00f1a regresa embarazada obviamente se suma un beb\u00e9 m\u00e1s que cuidar, a veces sin el apoyo del padre.<br \/>\nPor lo tanto, tomar el camino de la escuela para las mujeres resulta ser una especie de <em>v\u00eda crucis<\/em>. Los pap\u00e1s ponen mucha presi\u00f3n, primero en desanimarlas, y si siguen con la motivaci\u00f3n, en prohibir que tengan novio o pretendientes, que no salgan y que, obviamente, tenga buenos resultados. Los pap\u00e1s tratan de desanimar a sus hijas no por crueldad, sino que, muchas veces ellos no han tenido educaci\u00f3n escolar y no entienden muy bien el posible beneficio de los estudios y, por ende, no pueden ni motivar ni apoyar a sus hijos. El cambio cultural ha sido tan fuerte en tan poco tiempo que tenemos a generaciones que viven simult\u00e1neamente en mundos distintos.<br \/>\nSin embargo, con los a\u00f1os y algunas experiencias positivas de unas j\u00f3venes que han regresado de la universidad o de escuelas superiores, varios pap\u00e1s han empezado a considerar que este camino s\u00ed es v\u00e1lido. Asimismo, el trabajo en hoteles ha ofrecido otro espacio adicional externo del pueblo para validar el movimiento hacia a fuera de las mujeres. En K\u2019o\u2019opch\u2019e\u2019en, una pareja decidi\u00f3 que el marido iba a ser el que se quedar\u00e1 en casa, asumiendo algunas de las tareas de la casa, junto con su trabajo a la milpa, mientras su esposa iba todos los d\u00edas a trabajar en un hotel en la costa, con un transporte que sale del pueblo diariamente.<br \/>\nSi bien carreras como Turismo o Administraci\u00f3n son ahora bien conocidas y vistas como v\u00e1lidas, otra no lo son tanto. Una muchacha de K\u2019o\u2019opch\u2019e\u2019en que entrevist\u00e9 en 2016 me cont\u00f3, llorando, su dif\u00edcil experiencia con su t\u00edo al pedir seguir una carrera de arte, en especial de danza. En un pueblo maya de Quintana Roo existen dos formas de danza: el baile tradicional de la <em>maaya paax<\/em> (o m\u00fasica maya) que se realiza durante la fiesta tradicional y el baile de las bailarinas de bandas y de los clubes de hombres. Dado que lo que quer\u00eda la muchacha no era el baile tradicional, su t\u00edo lo prohibi\u00f3 seguir esta carrera y ella tuvo que ir a escondidas a la universidad para poder bailar y actuar en obras de teatro. Ahora, con el apoyo de otros miembros de su familia, en particular su abuela, termin\u00f3 lo estudios y se est\u00e1 desarrollando como artista.<br \/>\nAun cuando s\u00f3lo llevo un poco m\u00e1s de 15 a\u00f1os haciendo trabajo de campo en la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, las cosas han evolucionado tremendamente. Cuando llegu\u00e9 al pueblo, todos me ve\u00edan como un bicho raro, pero ahora funjo (\u00a1sin haberlo pedido nunca!) como un modelo y un gu\u00eda para muchos j\u00f3venes. Cuando propuse a un chavo del pueblo integrase en mi proyecto de investigaci\u00f3n, su mam\u00e1 le dijo: <em>\u201cxen tupaach \u00d3olibye!\u201d <\/em>\u201canda con (literalmente detr\u00e1s de) Olivier\u201d, usando una formula t\u00edpica de c\u00f3mo uno sigue a su pap\u00e1, un t\u00edo o un hermano mayor para aprender el trabajo de la milpa o de alba\u00f1iler\u00eda, sigui\u00e9ndolo y aprendiendo, mirando. En 2020, este joven acab\u00f3 por entrar al doctorado del Posgrado en Ling\u00fc\u00edstica Indoamericana.<br \/>\nstyle=&#8221;text-align: justify;&#8221;En mi experiencia como supervisor de tesis he tenido la oportunidad de seguir a mujeres y muchachos ind\u00edgenas de la pen\u00ednsula. En varias ocasiones hemos platicado de los retos que han tenido que enfrentar. La confianza \u201cmoderada\u201d de los padres ha sido un asunto tanto para los muchachos como las muchachas, pero convencerlos fue m\u00e1s duro para las chavas. De igual forma, la imposibilidad de tener un novio y el miedo de ser muy vieja y \u201cfuera del juego\u201d para buscar un marido es una angustia constante para las mujeres. Unas encontraron el amor (muchas veces un hombre que tambi\u00e9n ha estudiado) y algunas de ellas se embarazaron, pero llega inevitablemente la pregunta de saber si seguir\u00e1n o no estudiando y a qu\u00e9 precio (un debate ya no tan distinto de las que han tenido varias mujeres en el mundo). Lo que s\u00ed he notado tanto en mis proyectos de investigaci\u00f3n tanto como docente en el Posgrado en Ling\u00fc\u00edstica Indoamericana en CIESAS, es un compromiso muy fuerte de parte de las muchachas que, por las dificultades que han tenido que enfrentar, toman el hecho de poder estudiar como un privilegio que se tuvieron que ganar, de seguir un camino que ellas mismas tuvieron que abrirse.<br \/>\n<strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><br \/>\nCorsaro, William A., y Donna Eder (1990), \u201cChildren\u2019s Peer Cultures\u201d, en <em>Annual Review of Sociology<\/em>, n\u00fam. 16, pp. 197-220.<br \/>\nGaskins, Suzanne (2003) \u201cFrom Corn to Cash: Change and Continuity within Mayan Families.\u201d en <em>Ethos<\/em>, vol. 31, n\u00fam. 2, pp. 248-73.<br \/>\nHill, Jane H., y Kenneth C. Hill (1986) <em>Speaking Mexicano: Dynamics of Syncretic Language in Central Mexico<\/em>, Arizona, University of Arizona Press.<br \/>\nKyratzis, Amy (2004), \u201cTalk and Interaction among Children and the Co-Construction of Peer Groups and Peer Culture\u201d, en <em>Annual Review of Anthropology<\/em>, n\u00fam. 33, pp. 625-649.<br \/>\nLe Guen, Olivier, en preparaci\u00f3n <em>Maaya Kuxtal, \u201cLa forma de vida maya\u201d. Un an\u00e1lisis multidimensional del espacio maya<\/em>.<br \/>\nPacheco Cruz, Santiago. 1934. <em>Estudio Etnogr\u00e1fico de Los Mayas Del Ex-Territorio Quintana Roo<\/em>. M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, M\u00e9xico.<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-10202-footnote-1\">La Guerra de Castas fue un conflicto entre el gobierno y las poblaciones ind\u00edegnas mayas que se desarroll\u00f3 entre 1847 y 1901. <a href=\"#post-10202-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_10202\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"10202\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/ciesas.edu.mx\/investigacion\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Olivier Le Guen CIESAS Ciudad de M\u00e9xico Cuando empec\u00e9 mis trabajos de campo en el pueblo de K\u2019o\u2019opch\u2019e\u2019en, Quintana Roo, en 2002, todos los ni\u00f1os del pueblo asist\u00edan a la escuela. 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En ese momento, el pueblo contaba con tres escuelas de diferentes niveles: el k\u00ednder, la primaria y un telebachillerato. Mientras m\u00e1s avanzado era el grado de estudio, iba disminuyendo la cantidad de ni\u00f1as y j\u00f3venes. La opci\u00f3n para continuar en la secundaria era (y sigue siendo) tener que trasladarse diariamente al pueblo m\u00e1s grande x Ja\u2019asil, ubicado a una distancia de 12 kil\u00f3metros aproximadamente. 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